22 de septiembre de 2017

La doble tarea del proletariado en cuanto al derecho de autodeterminación (Lenin)

¿Alguien se imagina a los bolcheviques rusos mirando desde la barrera los acontecimientos en vez de intervenir en ellos? En pleno siglo XXI, 100 años después de la Revolución Soviética, los Lenin aparecen como setas por doquier, pero ninguno se dedica a estar siempre en primera línea de toda revuelta popular,  a imitación del Partido Bolchevique que 100 años atrás lograra dirigir la toma del poder en Rusia por el proletariado y los campesinos rusos y crear el primer estado socialista de la historia.

Imagine similarăY aquello sucedió porque los bolcheviques no se quedaron en sus casas esperando que apareciera la oportunidad con garantías de éxito para hacer la revolución, sino que estuvieron presentes en todas las luchas, al lado de las masas, intentando dirigirlas, aunque no siempre lo consiguieran, para que no fuera la burguesía, aunque esta lo hiciera en un principio, la que controlara la movilización en su su beneficio (caso, entre otros, de la Revolución de Febrero, una revolución burguesa).

Nos irían mejor las cosas sin duda alguna si, en vez de tanto Lenin suelto dictando el camino correcto a seguir, nos dedicáramos a leer y a imitar a Lenin y a los bolcheviques, al menos en lo que se refiere a estar siempre al lado de toda lucha popular, sin buscar tanta excusa acerca de la probable derrota, de que la lucha está o no dirigida por la burguesía o por los anarquistas o por los que nos caen mal, (cualquier comodín vale para no ponerse al frente), o la de que las masas están equivocadas y que solo "nosotros", la "sagrada élite proletaria",  tenemos la razón y conocemos el secreto que, solo de nuestra mano, llevará a la victoria.

En relación al nacionalismo, a la autodeterminación, Lenin, dejando claro que era un asunto complejo, concluyó en uno de sus escritos que, precisamente, versaba sobre este tema, El derecho de las naciones a la autodeterminación, que el proletariado y su partido de vanguardia tienen una doble tarea ante este complicado problema, ante el que, ante todo, deben, por un lado, luchar contra todo nacionalismo, principalmente "el ruso", es decir, el gran nacionalismo, el "opresor", aunque, continua diciendo, antes de eso han de reconocer el derecho de las naciones a su autodeterminación: "la igualdad de derechos respecto a la edificación estatal, es decir, el derecho de las naciones a la autodeterminación, a la separación"; en segundo lugar, pero no necesariamente en ese orden,  del mismo modo los proletarios y los comunistas tienen que  "propugnar la unidad de la lucha proletaria y de las organizaciones proletarias". Se trata, pues, de aunar la unidad de clase con el respeto a los pueblos y naciones, en vez del vergonzoso enfrentamiento habitual entre la clase obrera de los países en lucha por su independencia y la de los que intentan evitarla. A pesar de las fronteras, de las lenguas, de las culturas diferentes, de la diversidad humana, respetándolas, los trabajadores han de luchar por la comunidad de objetivos y de acción.

Ya sé que para algunos parecerá chocante, contradictorio: luchar a la vez por el derecho a la separación de las naciones que así lo deseen y por la unidad de todos los obreros. Se trata de un concepto que 100 años después de la Revolución Soviética todavía parece ciertamente difícil de comprender, aunque sea la base, precisamente, como lo explica Lenin, de la camaradería y unidad de lucha entre los trabajadores sea cual sea su pueblo o nación: el internacionalismo proletario.

Así concluía Lenin el artículo que conviene leer en su totalidad: El derecho de las naciones a su autodeterminación:
"Semejante estado de cosas plantea al proletariado de Rusia una tarea doble, o mejor dicho, bilateral: luchar contra todo nacionalismo y, en primer término, contra el nacionalismo ruso; reconocer no sólo la completa igualdad de derechos de todas las naciones en general, sino también la igualdad de derechos respecto a la edificación estatal, es decir, el derecho de las naciones a la autodeterminación, a la separación; y, al mismo tiempo y precisamente en interés del éxito en la lucha contra toda clase de nacionalismos de todas las naciones, propugnar la unidad de la lucha proletaria y de las organizaciones proletarias, su más íntima fusión en una comunidad internacional, a despecho de las tendencias burguesas al aislamiento nacional.

Completa igualdad de derechos de las naciones; derecho de autodeterminación de las naciones; fusión de los obreros de todas las naciones; tal es el programa nacional que enseña a los obreros el marxismo, que enseña la experiencia del mundo entero y la experiencia de Rusia".

China restringe el acceso a las universidades a estudiantes norcoreanos

El gobierno chino ha dirigido a las universidades la orden de restringir las admisiones de estudiantes norcoreanos a la luz de la reciente prueba nuclear de su país, según ha informado la propia prensa china. Parece que China tampoco quiere que Corea del Norte, hasta hace poco su aliada, se pueda defender sola, quizás porque le conviene que siga dependiendo de su poder militar y económico, en el marco de las nuevas ambiciones geoestratégicas globales de la gran potencia capitalista asiática.
Pacifistas surcoreanos contra las sanciones a Corea del Norte

En medio de las crecientes tensiones en la Península Coreana, tras la sexta prueba nuclear de Corea del Norte y una sucesión de pruebas de misiles , el South China Morning Post informó el pasado 20 de septiembre que algunas universidades chinas están restringiendo admisiones y becas para estudiantes norcoreanos. Según el periódico, un funcionario de admisiones de una universidad en Beijing ha afirmado que la universidad estaba reduciendo su número de estudiantes norcoreanos, especialmente en física y ciencias naturales. Los funcionarios confirmaron que están siguiendo una orden gubernamental, pero no especificaron la naturaleza de la orden.

Tras el último ensayo nuclear realizado por Corea del Norte el 3 de septiembre, China ha intensificado su nivel de vigilancia sobre los estudiantes norcoreanos que estudian en el país. "No podemos enviar a los estudiantes matriculados a casa, pero los agentes de seguridad los monitorean de cerca, ya sea directamente o a través de métodos tecnológicos para asegurarse de que no tienen en sus manos sustancias delicadas", dijo un funcionario de una universidad de Beijing.

En línea con la nueva política, la Universidad de Harbin de Ciencia y Tecnología, en la provincia de Heilongjiang, suspendió las becas a los estudiantes norcoreanos, aunque esta acción fue recibida con protestas a través de canales diplomáticos. Un funcionario de la universidad declaró: "Algunos estudiantes que habían solicitado becas del gobierno chino estaban muy enojados cuando fueron rechazados. Recibimos una llamada de la embajada norcoreanapara preguntarnos si discriminábamos a los estudiantes en base a su nacionalidad ". En ese momento, se respondió que eran" rechazados debido a sus calificaciones ", pero admitió al periódico que el verdadero motivo era un nueva política del gobierno para no aceptar a los estudiantes norcoreanos después de la reciente prueba nuclear del país.
Imagini pentru china y eeuu contra corea
Cuando se informó en una conferencia de prensa el 7 de septiembre que algunas universidades chinas aún estaban aceptando estudiantes norcoreanos en campos sensibles como la ingeniería mecánica, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China declaro que : "No estoy seguro de lo que está pasando allí, pero China está aplicando plena y estrictamente las sanciones a Corea del Norte de acuerdo con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU ".

China ha estado invitando a estudiantes norcoreanos a los programas de doctorado en las universidades de ciencia militar de élite, como la Universidad de Harbin de Ciencia y Tecnología, desde 2013, proporcionándoles becas completas. Los estudiantes norcoreanos han sido elogiados por su rendimiento académico, pero también existe una creciente preocupación de que Corea del Norte pueda obtener tecnología sensible o resultados de investigación a través de estos canales.

"Aceptar a estudiantes norcoreanos es como hacer una gran roca y dejarla caer sobre nuestro pie", dijo un funcionario de Beijing, y continuó afirmando que "Creo que seguir haciéndolo es un error por parte del gobierno".

Se estima que hay varios miles de estudiantes norcoreanos en China, pero la cifra oficial no ha sido hecha pública.


La ley burguesa, ley del embudo

Para los legalistas que afirman que los cambios hay que hacerlos respetando la ley, es decir, los reformistas, conviene recordar que en una sociedad burguesa es la burguesía la que impone su cultura, hace las leyes y explota los recursos económicos y la fuerza de trabajo del pueblo y sus trabajadores.

 No hace falta recurrir a los análisis marxistas sobre la sociedad capitalista que requiere un poco de esfuerzo y tiempo para ser entendidas; basta con mirar hacia la cultura popular, donde el funcionamiento de la ley de la burguesía se conoce como la "ley del embudo".

La expresión popular “Ley del embudo” hace referencia a la injusticia que, en las sociedades burguesas, o en las que la minoría domina e impone su ley a la mayoría, se aplica en beneficio de los primeros en perjuicio de los segundos. Refranes como el de "La ley del embudo, lo estrecho para otros, lo ancho para uno", o la expresión "doble vara de medir" definen certeramente lo que la farsa de la democracia burguesa llama "igualdad ante la ley".

El poeta argentino José Hernández, en su poemario Martín Fierro, hace una descripción magistral del concepto de “doble vara” o "ley del embudo":

"La ley es tela de araña,
y en mi ignorancia lo explico,
no la tema el hombre rico,
no la tema el que mande,
pues la rompe el bicho grande
y sólo enrieda a los chicos.

Es la ley como la lluvia,
nunca puede ser pareja,
el que la aguanta se queja,
más el asunto es sencillo,
la ley es como el cuchillo,
no ofende a quien lo maneja.

Le suelen llamar espada
y el nombre le sienta bien,
los que la manejan ven
en dónde han de dar el tajo,
le cae a quién se halle abajo,
y corta sin ver a quién.

Hay muchos que son doctores,
y de su ciencia no dudo,
mas yo que soy hombre rudo,
y aunque de esto poco entiendo
diariamente estoy viendo
que aplican la del embudo".

En España tenemos otro poeta-dramaturgo magistral que con sus versos nos explica esta "ley del embudo" que es sinónimo de la justicia burguesa, donde los que hacen las leyes son esa minoría opresora que se autojustifica con los así llamados "derechos democráticos". "El que hace la ley, hace la trampa", com afirma otro dicho popular.

Se trata de Alfonso Sastre, ese gran internacionalista comunista , madrileño que nunca dudó de que la única manera de luchar contra el ultranacionalismo español, herencia del franquismo con maquillaje democrático, era defender el derecho de los pueblos de la "Una, Grande y Libre" a su autodeterminación.

En diciembre de 1970, en pleno periodo de gestación del futuro "parto democrático" desde las entrañas del fascismo, Alfonso Sastre parodiaba las declaraciones oficiales contra la "violencia" popular, mientras se luchaba contra esta con más violencia (es decir, lo mismo que pasó durante toda la Transición y continúa sucediendo hoy, en la España de la impune corrupción política, de los bancos salvados por el estado, los desahucios y de la ley mordaza contra las protestas populares. La España "Una, Grande y Libre" todavía, en la que los que ganan las elecciones a costa de dinero robado, malversan fondos públicos salvando a sus camaradas de clase, mandas a las "fuerzas del orden" a prohibir una votación reiteradamente prohibida a un pueblo que quiere decidir, con el argumento de que está fuera de la ley. Todo ello a pesar de que "El derecho de rebelión, derecho de revolución o derecho de resistencia a la opresión es un derecho reconocido a los pueblos frente a gobernantes de origen ilegítimo o que teniendo origen legítimo han devenido en ilegítimos durante su ejercicio, que autoriza la desobediencia civil y el uso de la fuerza con el fin de derrocarlos y reemplazarlos por gobiernos que posean legitimidad" ( Véase Marsavelski, A. (2013) The Crime of Terrorism and the Right of Revolution in International Law'' (Connecticut Journal of International law, Vol. 28) pag. 265-285),  

Claro que, finalmente, como el que hace la ley, hace la trampa, en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, este derecho no fue reconocido explícitamente, pero sí implícitamente en el Preámbulo: "Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión". Es decir, ¿el "estado de derecho", ese mantra repetido por unos y otros para justificar el régimen de dominación de la burguesía, es decir, las leyes hechas por la clase dominante y explotadora, es el que define si el pueblo está legitimado a resistirse o no? De nuevo, la ley del embudo.

Imagini pentru policia aplicando el estado de derecho con la porra
Aunque el espécimen español sea un destacado ejemplo, por sus cimientos compartiendo suelo con miles y miles de fosas comunes olvidadas intencionadamente por los herederos de los que las cavaron, no se trata de un caso único. Así es la ley burguesa, hecha para defender los privilegios y la dominación de los burgueses, que las escriben, las aprueban y las ejecutan, aunque las voten arrastrados por los cantos de sirena de la "igualdad" y el "orden" también muchos obreros.

Así lo expresaba Alfonso Sastre:

1
La famosa ley-embudo
se enuncia como veredes:
Que lo ancho es para mí
y lo estrecho para ustedes.

2
Miren la ley del embudo
que va contra mi conciencia:
Si a mí me matan es orden.
Si me defiendo es violencia.

3
La ley del embudo, en fin,
así la van componiendo:
Orden es si me dan palos.
Violencia si me defiendo.

4
Según piensan los señores
no tengo donde cogerme:
Si a mí me matan es paz
pero es guerra el defenderme.

5
Las pistolas policíacas
no son ningún armamento;
pero si yo cojo un palo
me violentan por violento.

6
En sus cuarteles sombríos
destrozan al ser humano.
Eso no es violencia, amigos,
¡Gajes del orden cristiano!

7
Porrazos y tentetieso
en los campos de Baeza.
Yo llevaba mis dos manos
y volví sin la cabeza.

8
Violencia engendra violencia,
dicen otros, muy contritos,
¿Escucháis llantos ahora?
¿No se oyeron nuestros gritos?

9
Ocupa miles de folios
la lista de las torturas.
Pero violencias jamás.
¡So calumnias e imposturas!

10
Vida alegre y muerte triste.
Sirva a otros de escarmiento;
con tormento viven siempre
los que viven del tormento.

11

Y aquí se acaba la historia
con que a vosotros acudo
sobre la violenta ley
llamada ley del embudo.

21 de septiembre de 2017

Los estibadores del Puerto de Barcelona no darán servicio a los barcos de los antidisturbios enviados para impedir el referéndum

Los estibadores del Puerto de Barcelona han decidido en asamblea no abastecer a los barcos que alojan a los efectivos antidisturbios de la policía española, enviados por el gobierno central para impedir el referéndum del 1-O..

Ahora algunos dirán que los estibadores son "burgueses catalanes", el mantra que repiten una y otra vez los nacionalistas españoles para intentar evitar que la clase obrera de todo el país se solidarice con la catalana, como corresponde al internacionalismo proletario.

Como es evidente, a pesar de los que se empeñan en defender el status quo surgido de la continuidad del franquismo tras la muerte de Franco, no se trata de defender que Cataluña se independice o de que no lo haga, sino de que los catalanes, y no hay que olvidar que la clase trabajadora forma la mayoría de todo pueblo o nación, puedan decidirlo.


20 de septiembre de 2017

Discurso de José Díaz: "Queremos que las nacionalidades de nuestro país puedan disponer libremente de sus destinos"

Imagini pentru jose diaz
"Queremos un ejército democrático, queremos un ejército del pueblo; no un ejército con la dirección, con los mandos más responsables en manos monárquicas y fascistas. Queremos que las nacionalidades de nuestro país -Cataluña, Euskadi, Galicia- puedan disponer libremente de sus destinos ¿por qué no? y que tengan relaciones cordiales y amistosas con toda la España popular. Si ellos quieren librarse del yugo del imperialismo español representado por el poder central, tendrán nuestra ayuda. Un pueblo que oprime a otros pueblos no se puede considerar libre. Y nosotros queremos una España libre. Queremos libertades democráticas plenas para el pueblo, libertad de reunión, de manifestación. Queremos también, como una de las medidas indispensables para después del triunfo electoral, que desaparezcan todas las organizaciones fascistas y que sean recogidas las armas que en gran cantidad están en sus manos y que esgrimen contra el pueblo trabajador".


El discurso completo de José Díaz, a continuación:

***

La España Revolucionaria

Discurso pronunciado en el Salón Guerrero, de Madrid, el 9 de febrero de 1936



Camaradas obreros y antifascistas:
Recibid un saludo, en nombre del Comité Central del Partido Comunista de España. Camaradas que habéis llegado andando por las carreteras para asistir al mitin, recibid también nuestro saludo. Camaradas ciegos, recibid también el saludo del Comité Central del Partido Comunista de España. Os decimos que cuando podamos –y podremos y lo haremos- cambiar el régimen en beneficio de la clase trabajadora y de las masas populares, estoy seguro de que muchos de vosotros, camaradas ciegos, recobraréis la vista gracias a la ciencia puesta al servicio del pueblo; pero si a todos no os es posible recobrarla, tendréis una situación de bienestar que no tenéis en el día de hoy. Los camaradas ciegos aquí presentes sienten en el alma, de una manera profunda, la solidaridad con su clase, y aquí los tenéis con vosotros afirmando que votarán por el Bloque Popular y que lucharán con el proletariado hasta vencer definitivamente a la reacción y al fascismo en España.
Yo quiero comenzar diciendo, camaradas, cuál es la participación del Partido Comunista de España en la creación de este Bloque Popular, de este grandioso movimiento popular a través del cual las masas van dominando a la reacción. Puedo recordar que en el mitin del Monumental Cinema, el 2 de junio, en nombre del Partido Comunista, hice un llamamiento a los socialistas y republicanos de izquierda para formar el Bloque Popular. Mis últimas palabras en aquel acto fueron: "Camaradas socialistas, anarquistas, republicanos de izquierda, antifascistas, todos los que tenéis bajo vuestra dirección masas obreras y antifascistas: si no comprendéis el momento que vivimos, si no os ponéis a la altura de las grandes masas que piden a gritos el Frente Único para vencer al fascismo, cometeréis el crimen más grande que puede cometerse contra las mismas masas que decís defender". Y en el reciente mitin del Pardiñas decía yo también: "Estoy seguro de que el movimiento obrero español se va a ver dentro de poco tiempo reforzado con la celebración en común de mítines del Partido Socialista y del Partido Comunista, que harán público su propósito de marchar unidos en la lucha contra el enemigo común. Los mítines han de celebrarse, no como ahora, cada partido por su lado, sino con representación de los dos partidos, y también con la participación de todos los partidos democráticos."

El Partido Comunista, uno de los artífices del Bloque Popular.
Hoy, camaradas, en estos grandes mítines en que participan obreros y campesinos, trabajadores manuales e intelectuales, en que participa lo más honrado de España, os puedo decir: hablan ante vosotros todos los representantes de los partidos defensores de vuestros intereses y de los intereses de todas las fuerzas populares, y en la realización de este hecho histórico nuestro partido, el Partido Comunista, ha sido uno de los primeros artífices. (Aplausos.)
El Bloque Popular está constituido. Hay que hacer que cumpla su misión el 16 de febrero y después de esa fecha. Tanto el Partido Comunista como el Socialista confían en las masas en general, y también en la inteligencia y comprensión de los hombres que dirigen los partidos democráticos. Pero había que articular las fuerzas populares, había que organizarlas. Esta tarea está, en gran parte, cumplida. El Bloque Popular, ya constituido, no se podrá romper jamás, aunque haya quien crea que esto debe hacerse. ¿Por qué? Porque se opondrán a ello, de una manera rotunda, categórica, todas las masas, que sienten en su carne el látigo de la opresión y de la miseria y la necesidad de aplastar para siempre a la reacción, para el bien de la España de la cultura y del trabajo. (Grandes aplausos.)

¿Qué significan estas elecciones?
Camaradas: ¿Qué representan las elecciones, en el momento presente de España? ¿Son unas elecciones de carácter normal, unas elecciones donde se ventilan cinco actas de diputados más o menos de izquierda o de derecha? ¿Unas elecciones del tipo de las elecciones normales de Inglaterra, de Norteamérica o de Suecia? ¡No, camaradas! En las elecciones del 16 de febrero nos jugamos algo más importante y fundamental. Nos jugamos toda una situación, nos jugamos todo un régimen. Y que esto es así, se puede comprobar a través de la propaganda de los enemigos. Si analizamos esta propaganda, vemos que la reacción, los que quieren llevarnos al hundimiento de España, tremolan esta consigna: ¡Contra la revolución y sus cómplices! Dicen en sus carteles: ¡Hay que acabar con la revolución, hay que acabar con el comunismo rojo! Y tratan de asustar a las masas, diciendo que es Moscú quien dirige la política de España. La política de España, de las masas populares, la dirigen sus partidos; y lo que empuja a las masas hacia los partidos proletarios, hacia los partidos republicanos de izquierda, es el hambre y la miseria en que los monárquicos y fascistas han sumido a estas propias masas. Así es, camaradas, como se plantea el problema. La lucha está planteada entre fascismo o democracia, revolución o contrarrevolución.
No es una pequeña contienda de tipo electoral la que se ventila en España: es un episodio de la lucha entablada entre las fuerzas del pasado y las del porvenir, lo que se juega en este 16 de febrero. Vamos a luchar, camaradas, con todo coraje, con todo entusiasmo y con toda organización para vencer a la reacción.

¿Quiénes son los patriotas?
Camaradas: hay una bandera que está en manos de nuestros enemigos, que ellos tratan de utilizar contra nosotros y que es preciso arrebatarles de las manos: la de que votando por ellos se vota por España. ¿Qué España representan ellos? Sobre este asunto, hay que hacer claridad. Cuando la reacción, cuando el fascismo no puede demostrar con hechos prácticos que ha mejorado en lo más mínimo las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera y de las masas campesinas -porque las ha empeorado-, y no solamente las de los trabajadores manuales, sino las de los empleados, de la pequeña burguesía, de los campesinos, incluso de la burguesía media; cuando en nada se ha mejorado -sino, repito, empeorado- la situación de estas masas populares; de una manera abstracta, para cazar incautos, se dice, se grita en los carteles, en los mítines: votando por nosotros, votáis por España, votáis por la patria. Este argumento, que penetra sobre todo en las capas de la pequeña burguesía, de la burguesía media, gentes que aman a su patria y a su hogar, hay que analizarlo y demostrar que quienes aman verdaderamente a su país, somos nosotros, y que somos nosotros los que vamos a probarlo con hechos, pues no es posible que continúen engañando a estas masas, utilizando la bandera del patriotismo, los que prostituyen a nuestro país, los que condenan al hambre al pueblo, los que someten al yugo de la opresión al noventa por ciento de la población, los que dominan por el terror. ¿Patriotas ellos? ¡No! Las masas populares, vosotros, obreros y antifascistas en general, sois los patriotas, los que queréis a vuestro país libre de parásitos y opresores; pero los que os explotan no, ni son españoles, ni son defensores de los intereses del país, ni tienen derecho a vivir en la España de la cultura y del trabajo. (Prolongados aplausos.)

La suya, la España de la Inquisición.
Se habla de la tradición. Pero no hay una sola tradición, y es necesario reivindicar para cada clase los hombres y la tradición que le pertenecen. Hay la tradición de la Inquisición, que representan ellos, y la tradición de los que lucharon contra el oscurantismo y por el progreso y la libertad, que representamos nosotros. Ya en aquella época luchaban dos Españas. Había una, la que implantó la Inquisición, que causaba las muertes y los martirios de los hombres honrados de aquel tiempo, utilizando para dominar todos los medios bárbaros de que son capaces los malvados que quieren el predominio de un puñado sobre la inmensa mayoría. Y había otra España: la de los que ya en aquel tiempo luchaban frente a la Inquisición, dando sus vidas por la libertad del pueblo. Nosotros queremos reivindicar para nuestra causa a los hombres que luchaban en aquella época contra la Inquisición, porque aquellos hombres eran los hombres del progreso. Bajo el reinado de los Reyes Católicos, se estableció con toda crudeza la Inquisición, siendo los primeros inquisidores Primo Juan de San Martín, Miguel de Murillo, Juan José de Medina, San Pedro Arbués. Este último fue muerto por las masas en Aragón, que se resistieron a que fuese implantada la Inquisición, por considerarla contraria a las libertades aragonesas. La misma resistencia hubo por parte del pueblo en Cataluña. Los hombres de la Inquisición son los que nuestros tiranos de hoy quieren reivindicar. Pues bien: nosotros reivindicamos para nuestra causa a los que se rebelaron contra ella.
El inquisidor general fue Torquemada, y su sucesor Diego de Deza. Durante la época de Torquemada fueron quemadas nueve mil personas y atormentadas cien mil. Después, en tiempos de su continuador Deza, dos mil setecientos quemados y treinta y cinco mil atormentados. ¿No os recuerda esto, lo que, siglos más tarde, se ha hecho en Asturias? (Voces:“¡Asesinos!”)

Nuestras tradiciones.
¿Por qué doy estas cifras? ¿Por qué recuerdo estos hechos, camaradas? Porque es preciso que el pueblo conozca a sus amigos y a sus enemigos. Y los amigos del pueblo son los que continúan la tradición de aquellos hombres que lucharon contra la Inquisición, quienes, como los comuneros, lucharon años más tarde por una situación de mejoramiento para la mayoría del pueblo de España, los que lucharon para traer la primera República: hombres como Pi y Margall, como Salvochea, como Zorrilla, como Salmerón y una serie de hombres que luchaban en aquella época por una España Republicana, donde existiera el bienestar para el pueblo; hombres como Galán y García Hernández, que dieron su vida en aras de una República de carácter social, son los precursores del movimiento revolucionario que el proletariado reivindica para sí.
Nosotros continuamos, pues, la tradición de Pi y Margall, la tradición de Salvochea, de Galán y García Hernández y de todos los luchadores que batallaron para destruir la España feudal, clerical y monárquica, y abrir cauce a la democracia, basada en el bienestar de las masas.
Pero los Calvo Sotelo, los Gil Robles, los Primo de Rivera pueden reivindicar y reivindican para sí la España de Torquemada, la de los Reyes Católicos, la de los sátrapas y los caciques. Pues bien, repito, los que quieren una España al estilo de Torquemada son malos españoles; los buenos españoles somos los que queremos continuar el camino de los hombres progresistas sanos, los que amamos a nuestro país y sabemos defenderlo como lo hemos defendido en Asturias, con las armas en la mano, con el sacrificio de nuestra sangre y de nuestra vida, contra los que quieren arrastrar a nuestro pueblo en el lodo, en el fango y en las lágrimas. (Fuertes aplausos. Gritos de ¡Viva Asturias la Roja!, ¡Viva el Partido Comunista!)

Qué queremos hacer de España.
¿Qué queremos hacer nosotros de España?
Vosotros, monárquicos, fascistas, que os decís amantes de España, ¿qué habéis hecho de ella? Recordad los miles y miles de jóvenes que habéis hecho sucumbir en los campos de Marruecos. Eran la flor de España, la juventud que tiene, que tenía que modelar y embellecer a España. La habéis enterrado en Marruecos para conquistar no sé qué, pero esclavizando a otro pueblo; y habéis inmolado para eso a nuestros hermanos. ¿Y eso, para qué? Para enriquecer a algunos hombres, para extender los dominios de la España feudal y de las compañías imperialistas extranjeras. A los que os decís "defensores de la patria", podemos demostraros que en España las empresas más importantes están en manos del capitalismo extranjero. Si vosotros entregáis tan importantes empresas, que son parte integrante de la riqueza de España, al capitalismo extranjero, ¿con qué derecho os llamáis amantes de la patria? ¿Qué hacéis, qué habéis hecho de España? Da miedo pensar en el número tan enorme de analfabetos que hay en España, una España de oscurantismo, dominada por los frailes y los curas, una España en la que a los obreros se les enseña solamente a deletrear y a garrapatear una carta, y en que a los campesinos se les mantiene en pleno analfabetismo.
¿Qué habéis hecho del suelo de España, que por su clima podría ser un vergel? ¿Es que no os dais cuenta del hambre que hay en España, de que nuestra raza famélica está pereciendo, de que las madres, exhaustas por el hambre, dan a sus hijos una leche que no es nutritiva, que no tiene la cantidad necesaria de alimento para que el crío sea hoy un niño robusto y mañana un hombre fuerte? ¿Es que no sabéis, mercaderes del patriotismo, que los trabajadores no comemos? ¿Es que no sabéis que mientras vosotros celebráis grandes orgías en dorados salones, entre plata y oro, chocando las copas del champagne, preparando la guerra y la miseria del gran pueblo, nosotros pagamos vuestros festines, nosotros estamos sufriendo hambre y miseria? ¿No lo sabéis? ¡Pues bien, eso se va a acabar! Toda España, la España del trabajo, a pesar de la represión, a pesar del terror, alza un solo grito: ¡Basta ya de miseria y de hambre! Y las masas, unidas en poderoso Frente Único, en este Bloque Popular que agrupa a la inmensa mayoría de la población, quieren impedir, y lo impedirán, que sus hijos continúen siendo famélicos, y saben que, para que sean robustos, tienen que buscar el bienestar general, y sólo lo pueden conseguir dominando, sometiendo del modo que sea -ellas que representan el noventa por ciento de la población- al diez por ciento restante, que la oprime y la mata de hambre. Esto sólo puede hacerse, camaradas, organizando la lucha, y con la lucha organizada venceremos al enemigo. El camino está bien señalado y todos lo conocéis. Yo solamente puedo aseguraros que de ese diez por ciento de parásitos que ha sembrado el hambre, la miseria y el terror en nuestro país, al que no le dé tiempo a salir de España, se quedará entre nosotros. (Fuertes aplausos.)

La España de ellos.
"¡Votad por España!" "¡Votad por la patria!", dicen los monárquicos y fascistas. ¿Qué patria? ¡Pero si habéis hecho de toda España una cárcel!
Hablan en sus carteles de amnistía para los obreros honrados pero no para los dirigentes. ¿Es que ignoran que todos vosotros sois dirigentes y los que están en la cárcel los mejores de los mejores? (Prolongados aplausos.)
¡Treinta mil presos en las cárceles y presidios de España! ¡Y en qué condiciones! En la situación más inhumana que se puede dar a los presos. Nosotros, señores monárquicos, señores fascistas, señores reaccionarios, queremos a nuestros presos, y los vamos a libertar, con o sin vuestra amnistía, porque nos pertenecen, porque no queremos continuar como hasta aquí bajo el dominio de un puñado de hombres, de grandes banqueros, de terratenientes, de gran burguesía. No queremos seguir en esta situación, y el camino está emprendido: organizaremos nuestras fuerzas, y no cejaremos hasta conseguir nuestros objetivos. (Aplausos.)

Nuestra España.
¿Qué España queremos nosotros? Ya he hablado de la España que quieren nuestros enemigos; ahora hablaré de la que nosotros queremos. Ya he dicho que nosotros somos los continuadores de aquellos hombres que dieron su vida por la libertad de España. Todo lo que hay de progresista en la historia de España, lo reivindicamos para nosotros, para el pueblo; todo lo que hay de retrógrado, de criminal, les pertenece a ellos, a Calvo Sotelo, a Gil Robles, el "jefe" que no se equivoca nunca... (Risas) Para esa caterva queda el lastre que arrastra la España feudal desde hace siglos; para nosotros, la verdadera tradición de la España de la libertad y del trabajo. (Una voz: "Y también hablan de los tuberculosos. Hay que preguntarles quién ha traído la tuberculosis.") Camaradas, recojo la interrupción del compañero, hecha con mucha justeza. Somos uno de los países donde el analfabetismo es más pronunciado, y hoy tenemos, además -eso, en la España que hoy padecemos-, el mayor contingente de tuberculosis. Es la consecuencia de nuestra hambre; es la consecuencia de pasar por delante de las carnicerías llenas de ternera, de toda clase de carne, y no poder comprar ni lo más mínimo para poder alimentarnos; es la consecuencia de que, mirando desde el punto de vista general, mientras en España van millares y millares de obreros en alpargatas, hay millares y millones de cómodos zapatos en los grandes escaparates que no tienen salida. ¡Con eso es con lo que queremos terminar! No queremos que los campesinos sigan comiendo hierba, sino que coman lo que el campo produce y cambien lo que sobra con los obreros de la ciudad, que les darán los productos manufacturados.

Una España culta.
Queremos una España culta, queremos una España donde los intelectuales, los médicos, los hombres de ciencia y los artistas estén al servicio del pueblo, no al servicio de unos cuantos explotadores; queremos que se abran las Universidades para el proletariado, para el pueblo, en el que hay grandes capacidades que no se aprovechan; queremos que los hombres se eleven no por recomendaciones de un Cruz Conde, no por recomendaciones de nobles y por recomendaciones de ministros, sino que lleguen al lugar que les corresponde para poner al servicio del pueblo su inteligencia, su ciencia, su talento y su capacidad. Queremos que los médicos traten a los obreros y al pueblo en general como se trata a los enfermos. No queremos que haya dos clases de enfermos: unos, a los que los médicos dedican toda clase de cuidados, sentándose a su cabecera durante meses enteros si es necesario, y otros a los que no se puede asistir porque no disponen de tiempo para ir a una barriada a escuchar las quejas de un proletario al que se le muere un niño, al que se le muere su mujer por falta de alimentos, más que por falta de... (Estruendosos aplausos impiden oír el final del párrafo). Queremos una España en la que no sean posibles los crímenes y las atrocidades que se han cometido con nuestros hermanos de Asturias, culpables sólo de querer, como nosotros, una España justa, una España en que haya pan, trabajo y libertad.
Diremos, en fin -para que lo sepan todos, amigos y enemigos-, lo que queremos hacer de España: limpiarla de nuestros enemigos, limpiarla de una vez de los enemigos del pueblo, de todo aquello que representa la España negra y feudal.

La República que nosotros queremos.
Nuestros enemigos utilizan también en su propaganda el estribillo de que el Partido Socialista y el Partido Comunista, los obreros en general, son enemigos, no sólo de la monarquía, sino también de la República. Es una mentira más. Nosotros no somos enemigos de la República; nosotros, aunque seamos partidarios de la dictadura del proletariado, defendemos a la República. Pero una República que dé al pueblo todo lo que el pueblo necesita. Hay en el mundo una República -¿para qué hablar en teoría?- que ha hecho ya lo que aquí pedimos, que ha puesto en práctica todo lo que nosotros queremos y necesitamos, que ha hecho de un pueblo analfabeto, de un pueblo atrasado, de un pueblo sin industria básica, de un pueblo pobre -a pesar de sus grandes riquezas naturales-, de un pueblo que era, si cabe, tan atrasado como España, la verdadera República de trabajadores -no de "todas clases" como la nuestra-, que ha hecho de esta República la patria del proletariado del mundo entero. ¿Por qué no seguir su ejemplo? Esa sí que es una República de la cual se puede enorgullecer el pueblo. Un pueblo inculto, sin industria fundamental, con un ejército que los zares habían adiestrado para las derrotas, se ha convertido en el primer país del mundo en cuanto a cultura -porque la cultura de los obreros de la Unión Soviética está por encima de la de todos los demás países-; ha pasado a ser el segundo país industrial del mundo -el primero de Europa-, y dentro de poco será también el primero del mundo; ha dado el bienestar a los campesinos, y hoy tiene un ejército, el glorioso Ejército Rojo, que se hace respetar por el mundo entero. (Aplausos.)
Allí, los hombres de ciencia, los sabios, los intelectuales, no tienen trabas para desarrollar sus investigaciones científicas. Allí hay el estímulo, hay la ayuda del Estado a toda clase de iniciativas de la inteligencia. Y gracias a esto, hemos visto cómo, en tan corto espacio de tiempo, ha podido desarrollarse este país en todas las direcciones, en el plano de la economía y la cultura, de una manera tan formidable. Y tenemos, últimamente, un hecho formidable, conocido por todos los obreros y comentado también y admirado por todos los hombres libres y democráticos: el movimiento stajanovista -de Stajanov, minero del Don-, movimiento que es la demostración del grado de capacidad que adquieren los obreros en el régimen soviético. Utilizando en forma más racional la técnica, se ha conseguido producir un mil por ciento más de lo que se producía; y hoy no es solamente ese compañero, Stajanov, el que aplica esos procedimientos, sino que son millares y millares de trabajadores de la Unión Soviética, los que, recogiendo las enseñanzas de Stajanov, han triplicado, cuadruplicado la producción echando por tierra todos los planes de los ingenieros y demostrando a los hombres que creían que el proletariado no tenía capacidad constructiva de cuántas iniciativas y de cuánto heroísmo son capaces los trabajadores, cuando saben que producen para sí y para el bienestar de la humanidad. Eso queremos hacer nosotros también para España. Pero cuando la tierra sea de quienes la trabajan, cuando las fábricas sean de los obreros, cuando tengamos una verdadera República, un gobierno de obreros y campesinos. No para engordar parásitos y explotadores, como ahora. (Aplausos.)

Nuestra idea de patria.
¿Está claro, pues, cuál es nuestro concepto de patria, en contraste con el de los "patriotas" de Alfonso XIII? Y este concepto de la patria, camaradas, puedo deciros que no es la primera vez que lo formula el Partido Comunista. Hay quien dice que la idea del amor por nuestro país, por el suelo en que hemos nacido, ha salido del VII Congreso de la Internacional Comunista porque lo planteó allí el camarada Dimitrov. Cierto, Dimitrov ha dado una magnífica lección a los fascistas alemanes, a los verdugos del pueblo alemán, que querían hacer creer que el noble pueblo búlgaro era un pueblo de bandidos, y ha demostrado que los bandidos son los fascistas de todos los países. Pero, yo quiero leer aquí unos párrafos de un artículo del camarada Lenin, escrito a raíz de 1905, después de la derrota de la primera revolución rusa. Son palabras de Lenin, la inteligencia más clara que ha conocido la historia, el internacionalista más consecuente del movimiento proletario mundial.
"Amamos a nuestro país -decía Lenin-. ¿Es que a nosotros, proletarios conscientes de la Gran Rusia, nos es extraño el orgullo nacional? ¡Claro que no! Nosotros amamos a nuestro idioma y a nuestro país. Nosotros trabajamos, sobre todo, para elevar a las masas trabajadoras de nuestro país (es decir, a las nueve décimas partes de su población) a la vida consciente de demócratas y socialistas. Nosotros sufrimos ante todo viendo y sintiendo las arbitrariedades, las humillaciones, el yugo que los verdugos imperialistas, los nobles y los capitalistas hacen sufrir a nuestra bella patria. Estamos orgullosos de que esas arbitrariedades hayan suscitado resistencias entre nosotros, los grandes rusos; estamos orgullosos de que nuestro pueblo haya dado hombres como Raditchev, los decembristas, los revolucionarios pequeño-burgueses de la década del 70; estamos orgullosos de que la clase obrera de la Gran Rusia haya creado en 1905 un potente partido revolucionario de masas, y que, al mismo tiempo, el campesinado de la Gran Rusia haya empezado a transformarse en demócrata y a libertarse moralmente del pope y del terrateniente".
Y, unas líneas más adelante, dice:
"Obreros grandes rusos, penetrados de un sentimiento de orgullo nacional, queremos a toda costa una gran Rusia libre e independiente, demócrata y republicana, que establezca sus relaciones con sus vecinos sobre el principio humano de la igualdad y no sobre el principio humillante del servilismo y el privilegio para una gran nación. Por eso decimos: en la Europa del siglo XX, no se puede “defender la patria” más que poniendo en movimiento las fuerzas revolucionarias contra los monárquicos, los terratenientes y los capitalistas de “su” patria, es decir, contra los peores enemigos de nuestra patria". (Aplausos.)
Esto es lo que decía Lenin después de 1905. ¡Qué bien se puede aplicar esto a los "patriotas" de nuestros días!

El camino para triunfar.
Y ahora, camaradas, ¿qué hay que hacer para salir de la situación actual?
El ambiente nos es favorable; todos estáis cansados de este régimen de hambre y de terror, y dispuestos a lanzaros a la lucha para hacer que esto cambie. ¿Pero cómo hacerlo?
Para poder triunfar sobre el enemigo el día 16 y después del 16, es necesario comprender -para que no se repita el caso del 14 de abril- que el triunfo electoral, con la constitución de un Gobierno republicano o de un Gobierno popular, debe ser la garantía de que se arrancará al enemigo -y lo hemos dicho y repetido, y lo repetiremos cuantas veces sea necesario, hasta hacerlo llegar a comprender a quien tiene que recogerlo- su base material y social. Mientras los campesinos no tengan la tierra que hoy usurpan los terratenientes, mientras a éstos no se les expropie la tierra sin indemnización, para entregarla gratuitamente a los campesinos trabajadores y a los obreros agrícolas, no habrá posibilidad de desarrollar un régimen democrático. Mientras la Iglesia continúe cobrando millones y millones del Estado -mientras no haya una separación rotunda de la Iglesia y del Estado-, y en vez de entregarle a ella esos millones se entreguen para obras públicas, para mejorar la situación del proletariado y de los campesinos, no habrá democracia en el país. El que quiera ir a misa o a comulgar, que vaya a la iglesia tranquilamente, pero que se pague su religión. Lo que no se puede consentir es que eso salga del proletariado, de las masas trabajadoras. (Prolongados aplausos.)

Un ejército del pueblo y nacionalidades libres.
Queremos un ejército democrático, queremos un ejército del pueblo; no un ejército con la dirección, con los mandos más responsables en manos monárquicas y fascistas. Queremos que las nacionalidades de nuestro país -Cataluña, Euskadi, Galicia- puedan disponer libremente de sus destinos ¿por qué no? y que tengan relaciones cordiales y amistosas con toda la España popular. Si ellos quieren librarse del yugo del imperialismo español representado por el poder central, tendrán nuestra ayuda. Un pueblo que oprime a otros pueblos no se puede considerar libre. Y nosotros queremos una España libre. Queremos libertades democráticas plenas para el pueblo, libertad de reunión, de manifestación. Queremos también, como una de las medidas indispensables para después del triunfo electoral, que desaparezcan todas las organizaciones fascistas y que sean recogidas las armas que en gran cantidad están en sus manos y que esgrimen contra el pueblo trabajador. (Fuertes aplausos.)

El Bloque Popular debe mantenerse después de las elecciones.
Todas éstas son medidas necesarias y urgentes, si se quieren abrir amplios cauces democráticos para el pueblo de España.
Cuando nuestro Partido desplegó la bandera del Bloque Popular, no todos comprendieron su significado. Por eso hubo resistencias en su creación. La experiencia ha demostrado a los hombres que dirigen los partidos de masas que el Frente Popular, el frente antifascista se imponía por la voluntad de abajo. Hoy, podemos decir que el Bloque Popular se va creando en toda España. Pero hay un peligro, compañeros, hay un peligro que acecha al Bloque Popular, y es la incomprensión, por parte de algunos hombres que dirigen los partidos populares, de que el Bloque Popular es una necesidad, no solamente para el momento de las elecciones, sino también para después, como garantía para la realización de lo pactado, y como fuerza de combate, hasta que venzamos a la reacción y al fascismo en España. No es posible disolver el Bloque Popular después de las elecciones porque eso equivaldría a desarticular las fuerzas que hoy lo componen, y sería la derrota para un corto plazo. En bien del noventa por ciento de la población, yo llamo la atención de nuestros aliados, y les digo: Dirigentes de los partidos que tenéis masas, como hombres inteligentes que sois, comprended la situación y colocaos a la altura de vuestras masas. Yo no digo que hagáis más ni menos, pero si las masas lo quieren, queredlo vosotros también. (Prolongadísimos aplausos.) Y las masas quieren que el Bloque Popular continúe.
Como estoy seguro de que todos lo queremos, masas y dirigentes, porque si vamos a triunfar en las elecciones del 16 de febrero, todos sabemos que debemos continuar el camino hasta el triunfo final de nuestras aspiraciones, yo os digo que es muy difícil ponerse en contra de una corriente de acierto tan formidable, que va a gritar por todas las calles: "¡No rompáis, no rompamos el Bloque Popular!". (Estruendosos aplausos.)
Hay un programa mínimo, que debe realizarse desde el Gobierno, entendedlo bien, y cuya realización creará las condiciones para el desarrollo ulterior de la revolución democrático-burguesa en España. Entonces, ¿cómo es posible romper el Bloque Popular, antes de haber realizado su programa?
Después del triunfo electoral, sólo queda poner en práctica ese programa mínimo, y yo, obreros y antifascistas, puedo asegurar, en nombre del Comité Central del Partido Comunista, que nosotros, fieles siempre a nuestros compromisos, lo haremos cumplir, junto con los demás representantes de los partidos que lo suscribieron. El Gobierno que surja después de las elecciones no encontrará obstáculos de nuestra parte, si es que cumple sus compromisos. Pero declaramos también, con toda lealtad, que nosotros no nos contentamos solamente con ese programa mínimo, sino que nos proponemos desarrollar el programa de la revolución democrático-burguesa hasta llegar al fin. (Grandes aplausos.)
Camaradas: Treinta mil presos esperan de nosotros que el 16 de febrero cumpliremos con nuestro deber. Ellos tienen confianza, mucha confianza en el proletariado, en el Partido Comunista, en el Partido Socialista, y también en los partidos republicanos de izquierda. Cuando eran condenados a penas de veinticinco a treinta años, a penas de muerte, recibían las penas con entereza, y yo no conozco ni un solo caso en que los condenados hayan desfallecido ante esas condenas monstruosas. ¿Por qué? Porque sabían y saben lo que vale el proletariado español. Sabían que los que quedábamos fuera no descansaríamos ni un segundo hasta conseguir su libertad. Quien no sabe bien todavía lo que vale el proletariado de España, porque hasta ahora nos ha visto desunidos, es el enemigo. Pero pronto lo va a saber. Esos treinta mil presos esperan de nosotros que el 16 de febrero sabremos cumplir con nuestro deber. Que los arrancaremos de las cárceles.

La misión de la mujer.
Y ahora, algunas palabras para nuestras compañeras, las mujeres.
¡Mujeres de toda España, grande es el papel que tenéis que desempeñar el día 16, y después del 16! Hemos notado con regocijo el despertar de vuestra conciencia de clase. Vuestra presencia, cada día más numerosa, en nuestros mítines demuestra que os emancipáis del yugo secular de la Iglesia, y que reclamáis vuestro puesto de lucha al lado de vuestros compañeros.
Para cambiar esta situación, es necesario que vosotras, con nosotros, vayáis a la lucha para vencer a todo lo que hay de malo en España. ¡Mujeres y hombres, mujeres y jóvenes, hay que vencer a la reacción, y luego respiraremos bienestar en España! Cumplid con vuestro deber el día 16; impedid en cuanto sea posible que las damas estropajosas puedan suplantar o engañar a las mujeres trabajadoras haciéndolas votar por nuestros enemigos.

Llamamiento a los obreros de la CNT.
Y por último, hago un serio llamamiento a los obreros de la CNT, a los camaradas anarquistas. Decía al principio que la situación de España es tal, que se juega el régimen. Yo no digo que reneguéis de vuestra ideología, pero es preciso que votéis por el Bloque Popular. En la situación en que está planteada la lucha, el abstenerse es un crimen. Nadie puede quedar neutral. Quienes no voten, quienes no apoyen al Bloque Antifascista, quiéranlo o no, hacen el juego a la reacción. ¿Es que puede haber un solo obrero que se coloque en una posición semejante? Es tal la situación en que nos encontramos hoy, que la papeleta llevada a las urnas, en este momento, tiene casi el mismo valor que tenían los fusiles en Asturias, en el movimiento de Octubre. Una cosa no excluye la otra, cada cosa a su tiempo. (Fuertes aplausos.)

¡Adelante!
Camaradas: ¡Marchemos hacia adelante! Yo solamente os digo la gran satisfacción que me produce vuestro espíritu de lucha, al cual corresponderá el Partido Comunista, que irá señalando el camino que hay que seguir. Tened seguro que en el Partido Comunista tendréis el Partido dirigente que os va a conducir a la lucha y a la victoria. Marchemos juntos con nuestros hermanos los socialistas, con nuestro camarada Largo Caballero, hacia la formación del gran partido marxista-leninista, que dirigirá a las masas hacia la implantación de la dictadura del proletariado, hacia la España socialista.
Con los camaradas socialistas hemos de discutir aún sobre la táctica, sobre los fundamentos teóricos del Partido revolucionario del proletariado. Pero el pasado no volverá. Marcharemos unidos para terminar la revolución democrático-burguesa; marcharemos unidos para implantar la dictadura del proletariado, y, siguiendo el ejemplo del Partido Bolchevique y de su jefe, Stalin, forjaremos el arma que nos dará el triunfo definitivo del Socialismo en España. (Gran ovación.)

Protestas en toda España por el golpe policial de Rajoy contra el pueblo catalán

¿La burguesía toma las calles? ¿Cuantos burgueses hay en Cataluña? A mí me da que, aunque los nacionalistas españoles, rojos o azules se empeñen en negarlo y criminalizarlo, el pueblo catalán y su clase obrera (que siempre es el pilar de todo pueblo) están en las calles contra el esperpento franquista-democrático (más vale tarde que nunca).

A ver si cunde el ejemplo y salimos a la calle en todo el país a exigir que se proclame la República y se mande al rey a Roma o a la Conchinchina (y con él, a toda su corte de mafiosos).

!Referéndum por la independencia de Cataluña! !Referéndum por la República en toda España!
 

video

18 de septiembre de 2017

La Red de Blogs Comunistas por el derecho a la autodeterminación de los pueblos y la celebración del Referéndum en Cataluña

La Red de Blogs Comunistas (RBC) está a favor del derecho a la autodeterminación de los pueblos, por lo que apoya sin reservas la celebración del referéndum del próximo 1 de octubre en Cataluña, levantando bien alta la bandera del internacionalismo proletario y recordando que, como en cualquier otro país, la clase obrera es la columna vertebral de la nación.

No nos posicionamos sobre la independencia o no de la nación catalana, pues tal cosa corresponde a los catalanes determinarla; pero sí, sin ambages, defendemos su derecho a la celebración de un referéndum para decidirlo y, en el caso que esa sea la voluntad popular, a llevarla a cabo frente al rechazo del régimen del 78, que teme que la continuación forzada, bajo el ruido de sables, de la "España Una, Grande y Libre" del general Franco y los Borbones, impuesta contra la voluntad de los pueblos de España, esté a punto de derrumbarse.

Tal y como defendía el camarada José Díaz en su discurso del 2 de junio de 1935 en el Cine Monumental de Madrid, entre los puntos de su programa de mínimos del Frente Popular estaba el de la

«Liberación de todos los pueblos oprimidos por el imperialismo español. Que se conceda el derecho de regir libremente sus destinos a Cataluña, Euzkadi, Galicia y a cuantas nacionalidades estén oprimidas por el imperialismo de España».

Y seguía diciendo:

"¿Es que resolverá el Gobierno actual el problema de las nacionalidades oprimidas? Yo os digo que no. Y la prueba es este proceso que se sigue por el tribunal más reaccionario del país contra los consejeros de la Generalitat. Recaerá sobre ellos el peso de una sentencia monstruosa. Treinta años de prisión les piden, y no hay duda que serán condenados a esta pena. ¿Y sabéis por qué serán condenados? Porque este proceso no es sólo el de los hombres a quienes se juzga. Quién será condenado con esta sentencia es todo el pueblo de Cataluña, por su rebeldía, por su levantamiento contra la opresión del imperialismo español. Y contra esta monstruosa condena, contra el odio a la libertad de Cataluña, yo os digo lo de antes: ¿es que no estamos obligados a luchar en la Concentración Popular Antifascista por la liberación de estos hombres, a los cuales se condena como expresión del odio y la opresión imperialista? Pues, entonces, camaradas, tenemos una razón más para unirnos todos: la lucha por la liberación de Cataluña y de todas las nacionalidades oprimidas a disponer de sus destinos».

José Díaz, líder del PCE durante los años de la República y la Guerra Civil, aplicando fielmente las leyes del marxismo-leninismo, pensando en la emancipación de la clase trabajadora y la de los pueblos sobre la opresión imperialista, no tuvo ninguna duda en luchar por el derecho de Cataluña y del resto de los pueblos de España a decidir su destino, sin dejar de tener como guía el internacionalismo proletario y la unidad y colaboración de los pueblos contra la burguesía y el imperialismo.

La RBC, siguiendo el ejemplo de aquel marxista-leninista español, José Díaz, el mejor dirigente de la clase obrera que ha dado el Partido Comunista a los españoles, está absolutamente a favor de la celebración del referéndum catalán para que los catalanes puedan decidir su propio destino, en el entendido ya señalado de que la columna vertebral de toda nación es siempre su clase trabajadora y que sólo ésta puede llevar al resto de las clases y minorías oprimidas a su futura y más amplia liberación, nacional y social.

***



El anterior video muestra el lleno hasta la bandera en el acto en apoyo a la celebración del Referéndum catalán celebrado en el barrio de Lavapiés, en Madrid, el pasado 17 de septiembre.

17 de septiembre de 2017

A la Unión Europea: "No nace quererla" (un poema de Francisco Tarajano)

Imagini pentru Union europea imperialistaFrancisco Tarajano es un poeta canario, hijo de labradores, crecido en Agüimes, Gran Canaria. Desde los veinte años imparte clases en diferentes colegios, primero en su isla natal y luego, en Tenerife, donde ejercerá como profesor de Lengua y Literatura en la Universidad de La Laguna en 1955. Al año siguiente emigrará a Venezuela ejerciendo la docencia durante dieciséis años. En 1972 regresa a Canarias continuando con su labor como profesor en el colegio de María Auxiliadora y en los institutos Isabel de España y el Pérez Galdós, donde se jubila.

Su obra siempre ha estado vinculada a la cultura canaria, estando siempre cercana

Desde 1990 es Presidente Honorario de la asociación cultural y política independentista Solidaridad Canaria. En su poema "No nace quererla", nos habla de la verdadera cara, la que todos sufrimos a pesar de la propaganda de los medios del capital para adecentarla, la Unión Europea imperialista, saqueadora, la de los mafiosos y las grandes corporaciones económicas (valga la redundancia), la de la desigualdad y la explotación de la clase obrera y de los pueblos y sus recursos.
.
 "NO NACE QUERERLA" 

Incluida en la obra "Silbos de mi tierra", de Francisco Tarajano

Imagini pentru canarias libreLa Europa que tú me ofreces
te puedes quedar con ella
que no es que yo la desprecie
es que no nace quererla,
porque aventó las simientes
de esclavitudes y guerras
porque engañosa serpiente
pica cielo, mar y tierra.
Antorchas de negras noches
llevaron sus blancas velas
a las llanuras de Africa
a las montañas de América
para chamuscar culturas
para quemar las creencias
para asar a las palomas
aceitunadas y negras.

Las columnas y palacios
con que tú Europa se encrespa
fueron hechas con las sangres
y las hambres y miserias
y los ayes y silencios
y las hachas y cadenas
con que venales negreros
talaron vidas y haciendas.

Más quiero a mi madre África
más quiero a mi novia América
que a esa tu patrona Europa
que con el yanki se acuesta.

Más quiero a Canarias libre
sin grillos en las arenas
que verlas pisoteadas
por las botas europeas.

La Europa que tú me ofreces
te puedes quedar con ella
y no es que yo la desprecie
es que no nace quererla
porque los Unos y la OTAN
el ayer al hoy acercan
porque un vendaval de Europa
tumbó la flor de mi tierra.

14 de septiembre de 2017

Louis Althusser sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria

El filósofo francés Louis Althusser analizó la gran importancia que tuvo y ha de tener la Gran Revolución Proletaria China para un comunista, que está obligado a analizar y a aprender de ella, a la luz de la necesidad, ya subrayada por Marx y Engels, de la revolución ideológica de las masas, que tiene que ir en paralelo de la revolución de la infraestructura socialista.
Imagini pentru louis althusser china

En este sentido, la GRCP no solo fue una lucha contra el triunfo del revisionismo en la URSS y en casi todo el mundo socialista, consecuencias que el movimiento comunista sigue sufriendo hoy, estancado en los errores viejos o empeñado en las desviaciones nuevas del posmodernismo del todo vale.

El texto de Althusser es, no solo fundamental para entender por qué tuvo lugar la GRCP, sino también para analizar el fracaso del comunismo en nuestros días, en un periodo en el que la organización de los trabajadores brilla por su ausencia y la división, basada en el individualismo y la superficialidad, junto a la ausencia de esfuerzo de estudio y la huida de todo sacrificio, condenan a los comunistas al sometimiento a la ideología del capital; es decir, no solamente a aceptar sus reglas de juego, sino también a defenderlas como las correctas.

En definitiva, como afirmó Althuser en su análisis:
Imagini pentru louis althusser bandera roja

"Marx, Engels y Lenin siempre proclamaron que era absolutamente necesario dotar a la infraestructura socialista, establecida por una revolución política, la correspondiente –es decir, socialista- superestructura ideológica.

Para que ocurra esto, es necesaria una revolución ideológica, una revolución en la ideología de las masas. Esta tesis expresa un principio fundamental de la teoría marxista.

Lenin era plenamente consciente de esta necesidad, y el Partido Bolchevique hizo grandes esfuerzos en esta dirección. Pero las circunstancias no permitieron a la U.R.S.S. colocar en el orden del día una revolución ideológica de masas.

El P.C.Ch. es el primer partido en emprender él mismo junto con las masas este camino a través de la aplicación de nuevos medios, el primero en colocar en el orden del día esta revolución ideológica de masas –designada con la expresión “R.C
.”.

A pesar del enorme esfuerzo de los comunistas chinos de anteponer la necesaria revolución ideológica ("la política al frente") al huero economicismo, que irremediablemente lleva a la restauración del capitalismo, en China acabó triunfando el revisionismo contra el que la GRCP se había alzado, lo que ha llevado a la restauración no solo económica, sino también ideológica, de la tiranía del capital en la República Popular China, hoy convertida en el "gigante capitalista asiático", gran defensora del mercado global y de las reglas de juego del capitalismo. Solo aprendiendo de los errores del movimiento y partidos comunistas en la historia, se puede evitar continuar cometiéndolos, algo que Althusser nos ayuda a comprender:

Sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria




Redactado: En 1966.
Primera edición: En Cahiers marxistes-leninistes, órgano de la Union des Jeunesses Communistes (Marxistes-Léninistes), UJC(ML), no. 14/nov.-dic. 1966, pags. 5-16.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, junio de 2013.
Fuente de la traducción al castellano: Gran Marcha Hacia el Comunismo, quien realizó la traducción en enero de 2013 y la publicó en cuatro partes con el título"Sobre la Revolución Cultural" entre el 14 de enero y el 25 de enero de 2013 para "facilitar su consulta, estudio y difusión".



Sea cual sea la posición que adopte él o ella sobre la Revolución Cultural china, a ningún comunista se le permite simple y automáticamente “afrontar” este tema, si ninguna otra forma de examen, como si se tratara de un mero hecho entre otros, como un argumento entre otros.
La R.C. no es, en primer lugar, un argumento: es, sobre todo y ante todo, un hecho histórico. No es un hecho entre otros. Es un hecho sin precedentes. No es un hecho histórico reducible a sus circunstancias, no es una decisión tomada “a la luz” de la lucha del Partido Comunista de China contra el “revisionismo moderno” o en respuesta al cerco político y militar de China. Es un hecho histórico de gran importancia y larga duración. Es parte del desarrollo de la Revolución china. Representa una de sus fases, una de sus mutaciones. Hunde sus raíces en el pasado, y se prepara para el futuro. Como tal, pertenece al Movimiento Comunista Internacional de igual forma que la Revolución china.
Es por tanto un hecho histórico que debe ser examinado por sí mismo, en su independencia y profundidad, sin reducirlo pragmáticamente a éste o aquel aspecto de la coyuntura actual. Es, además, un hecho histórico excepcional. De un lado, no tienen un precedente histórico y, de otro, presenta un interés teórico intenso.
Marx, Engels y Lenin siempre proclamaron que era absolutamente necesario dotar a la infraestructura socialista, establecida por una revolución política, la correspondiente –es decir, socialista- superestructura ideológica.
Para que ocurra esto, es necesaria una revolución ideológica, una revolución en la ideología de las masas. Esta tesis expresa un principio fundamental de la teoría marxista.
Lenin era plenamente consciente de esta necesidad, y el Partido Bolchevique hizo grandes esfuerzos en esta dirección. Pero las circunstancias no permitieron a  la U.R.S.S. colocar en el orden del día una revolución ideológica de masas.
El P.C.Ch. es el primer partido en emprender él mismo junto con las masas este camino a través de la aplicación de nuevos medios, el primero en colocar en el orden del día esta revolución ideológica de masas –designada con la expresión “R.C.”.
Esta convergencia de una tesis teórica marxista que hasta la fecha permanecía en un estado teórico con un nuevo hecho histórico que es la realización de esta tesis, obviamente no puede dejar indiferente a ningún comunista. Esta fusión no puede sino suscitar interés, tanto político como teórico.
Por supuesto, la novedad, originalidad y formas inesperadas que el acontecimiento ha adoptado son necesariamente sorprendentes y desconcertantes, suscitando todo tipo de preguntas. Lo contario sería increíble.
Dadas estas condiciones, es inadmisible llegar a adoptar una posición sin un previo examen serio. Un comunista no puede, desde la distancia en que nos encontramos, hacer pronunciamientos sobre la R.C., y por tanto juzgarla, sin haber analizado, al menos en principio, las credenciales políticas y teóricas  de la R.C. basándose en los documentos originales de que  dispone él o ella y a la luz de los principios marxistas.
Esto significa:
1. Debemos en primer lugar analizar la R.C. como un hecho político, que requiere considerar, en conjunto, lo siguiente:
- la coyuntura política en que tiene lugar,
- los objetivos políticos que establece,
-los métodos y medios que adquiere y aplica.
2. Debemos examinar este hecho político a la luz de los principios teóricos marxistas (materialismo histórico, materialismo dialéctico), preguntándonos si este hecho político está, o no, en conformidad con estos principios teóricos.
Sin este doble análisis, teórico y político a la vez –un análisis que sólo podemos esquematizar brevemente aquí- es simplemente imposible para un comunista francés juzgar la R.C.


I.

ANALISIS POLITICO DE LA REVOLUCION CULTURAL


a. Coyuntura de la Revolución Cultural
El P.C.Ch., en sus declaraciones oficiales, ha subrayado la razón política fundamental de la R.C. (los “16 Puntos”, descritos por el C.C., los editoriales de Renmin Ribao)
En los países socialistas, tras la mayor o menor completa  transformación socialista de los medios de producción, existe aún está pregunta que permanece: ¿qué camino tomar? ¿Es necesario ir todo el camino hasta el final de la revolución socialista y gradualmente pasar al comunismo? ¿O, por el contrario, quedarse a medio camino y retroceder hacia el capitalismo? Esta cuestión se nos plantea de una forma particularmente aguda. (Editorial de Renmin Ribao, 15 de agosto de 1966)
La R.C.es aquí presentada de forma inequívoca como una respuesta política a una pregunta política extremadamente precisa. Esta pregunta es declarada “aguda” y “crucial”.
Esta pregunta crucial es una pregunta concreta que es planteada al P.C.Ch. en una coyuntura política definida.
¿Qué coyuntura?
En su esencia, esta coyuntura no es, como algunos comentaristas piensan, una coyuntura “global”, a saber, el serio conflicto provocado por la agresión norteamericana contra el Movimiento de Liberación de Vietnam del Sur, contra el Estado socialista de la República de Vietnam, y por las amenazas que afectan a China. La coyuntura que explica la R.C. es en  su esencia interna al socialismo.
Pero esta coyuntura igualmente no está constituida, en su esencia, por el “conflicto” entre el P.C.Ch. y el P.C.U.S. Este “conflicto” es, en lo que concierne a la R.C., relativamente marginal. La R.C. es, por encima de todo, no una “respuesta” al “conflicto”, un argumento efectuado por el P.C.Ch. contra el P.C.U.S. La R.C. responde a otra cuestión fundamental, del cual éste conflicto es sólo un aspecto o efecto.
La coyuntura de la R.C. viene constituida por los actuales problemas de desarrollo de la Revolución socialista china. El P.C.Ch. habla de China cuando declara: “la cuestión se nos plantea de una manera particularmente aguda”. De hecho, el P.C.Ch. no plantea esta cuestión  para otros países socialistas, ni sugiere que emprendan su propia R.C. Pero también está bastante claro que la coyuntura de la R.C. no se restringe sólo  a los problemas de la Revolución china. A través de la coyuntura china, es la coyuntura de  todos los países socialistas lo que está en juego. La coyuntura china aparece, de hecho, como un caso particular de la coyuntura de los países socialistas en general.
Para comprender el problema fundamental, crucial, que forma la base de la coyuntura política de la R.C., tenemos que buscarlo donde se plantea el problema. No debemos confundirnos sobre la coyuntura. Tampoco debemos buscar este problema en la coyuntura “global” (la agresión imperialista) o en la coyuntura del “conflicto P.C.Ch./P.C.U.S.”. Debemos buscarlo en la coyuntura de la revolución socialista china y, más en general, dentro de la coyuntura de los países socialistas.
Recordemos lo que es un país socialista.
Es un país donde una revolución socialista política ha tenido lugar (tomando el poder en condiciones históricas distintas, pero que conducen a la dictadura del proletariado), luego una revolución económica (socialización de los medios de producción, establecimiento de las relaciones socialistas de producción). Un país socialista  así constituido “construye el socialismo” bajo la dictadura del proletariado y, cuando el momento llega, prepara la transición al comunismo. Es un proceso a largo plazo.
Ahora, a los ojos del P.C.Ch., un examen crítico de las “experiencias positivas y negativas” de las revoluciones socialistas –sus victorias y derrotas, sus dificultades, su progreso, su grado de avance (en la U.R.S.S., en los países socialistas de Europa Central, en Yugoslavia, en China, en Corea del Norte, en Vietnam del Norte, en Cuba) –muestra que cada país socialista se ha encontrado, o se encuentra, o se encontrará,  incluso cuando ha completado “más o menos” la socialización de los medios de producción, enfrentado con un problema crucial: el relativo al de los dos “caminos”.
El problema es el siguiente. Lo presentaremos en forma de preguntas.
En las diferentes fases de las transiciones revolucionarias que hacen que una forma social de capitalismo pase al socialismo y luego al comunismo, ¿no existe, en cada una de estas fases, un riesgo objetivo de “regresión”? ¿No es este riesgo el resultado de la política seguida por el partido revolucionario, su corrección o falsedad; no sólo su línea general, sino también las formas específicas que es aplicada? ¿En el modo que la jerarquía y articulación de los objetivos está determinado y en los mecanismos objetivos (económicos, políticos, ideológicos) llevados a cabo por esta política? ¿No existe una lógica y una necesidad a estos mecanismos  de tal modo que puedan causar al país socialista “regresar hacia el capitalismo”? Más aún, ¿acaso este riesgo no está exacerbado por al existencia del imperialismo, por su medios (económicos, políticos, militares, ideológicos), por el apoyo que puede inspirarse de ciertos elementos dentro del país socialista, ocupando algunos de los vacíos de este país (como por ejemplo la ideología), utilizando sus mecanismos para neutralizar y utilizarlo políticamente, y luego dominarlo económicamente?
Considerando este riesgo general, y utilizando los términos actualmente desplegados por el Partido Comunista de China, está el futuro del socialismo en un país completamente, es decir, definitivamente, irreversible, cien por cien asegurado basado en el mero hecho que este país ha logrado una doble revolución, tanto política como económica? ¿No puede regresar al capitalismo?
¿Acaso no tenemos un ejemplo de una regresión tal: Yugoslavia?
¿No es posible, entonces, que un pais socialista pueda conservar, incluso durante un largo tiempo, la forma o formas externas (económicas, políticas) de socialismo, al tiempo que se va dejando  progresivamente neutralizado y luego utilizado políticamente y dominado económicamente por el imperialismo?
Este problema guarda relación con la tesis del P.C.Ch. sobre el riesgo que un país socialista puede “retornar” al capitalismo. Es sobre la base de esta tesis general que es posible afirmar que los países socialistas se encuentran constantemente confrontados con una alternativa entre los dos “caminos”. Esta alternativa puede, en determinadas circunstancias, convertirse en particularmente crítica, incluso hoy. Por tanto, dos caminos se abren ante los países socialistas, a la vista de los resultados obtenidos en su revolución:
-  el camino revolucionario, que conduce más allá de los resultados obtenidos, hacia la consolidación y desarrollo del socialismo, luego hacia el paso al comunismo.
-  el camino regresivo, que se repliega de los resultados obtenidos, hacia la neutralización y posterior utilización y más tarde dominación y “digestión” económica de un país socialista por el imperialismo: el camino de la “involución hacia el capitalismo”.
Así pues, la alternativa entre los dos caminos es esta: o bien “detenerse a medio camino”, que en realidad significa dar marcha atrás, o no “detenerse a medio camino”, es decir, seguir avanzando hacia adelante.
En los textos oficiales chinos, el primer camino se caracteriza, en forma abreviada, como el camino “capitalista” (es la cuestión de “los dirigentes que toman el camino capitalista”), y el segundo camino se caracteriza, nuevamente en forma abreviada, como “el camino revolucionario”.
Tal es el problema político dominante planteado por la coyuntura política de la R.C.

b) Objetivos políticos de la Revolución Cultural
Para China, la R.C. ofrece una respuesta a esta pregunta, una solución a este problema. Para China: pero está claro que esta solución, al igual que este problema, sobrepasa infinitamente la coyuntura china tanto en su importancia como en sus efectos.
El P.C.Ch. declara: estamos en una encrucijada. Debemos escoger: o bien detenernos a medio camino, en cuyo caso nosotros de hecho, incluso si afirmamos lo contrario, tomamos el camino de la involución, el “camino capitalista”, o nos decidimos a marchar adelante, tomamos los pasos necesarios, y entonces nos encaminamos por “el camino revolucionario”.
Es precisamente en este punto en la coyuntura china que la R.C. interviene.
El P.C.Ch. declara que, con objeto de reforzar y desarrollar el socialismo en China, a fin de asegurar su futuro y protegerlo de una manera duradera de cualquier riesgo de involución, debe añadir una tercera revolución a las anteriores revoluciones políticas y económicas: una revolución ideológica de masas.
El P.C.Ch. llama a esta Revolución ideológica de masas la Revolución Cultural Proletaria.
Su objetivo final es transformar la ideología de las masas, reemplazar la ideología feudal, burguesa y pequeñoburguesa que aún impregna a las masas de la sociedad china por medio de una nueva ideología de masas, proletaria y socialista –y de esta manera dotar a la infraestructura económica socialista y a la superestructura política de la superestructura ideológica correspondiente.
El objetivo final define el objetivo más lejano de la C.R. La R.C. sólo puede ser un proceso de larga duración.
Sin embargo, el objetivo final desde ahora en adelante depende en el problema esencial y dominante de la coyuntura: el problema de la encrucijada, el problema de los dos caminos.
La articulación de este objetivo destaca claramente en todos los textos oficiales chinos estableciendo la jerarquía de los actuales objetivos: “El movimiento en marcha tiene como principal objetivo aquellos que, en el Partido, mantienen posiciones de dirección, y han tomado el camino capitalista”. Es por tanto dentro del Partido, de donde depende todo, es con el propio Partido, que la R.C. debe iniciarse, mientras a la vez se desarrolla en otros dominios. La R.C. plantea, de manera inmediata  directa, una pregunta a  los dirigentes, la pregunta esencial, la pregunta de qué camino están tomando, el camino que tienen intención de tomar: el “camino capitalista” o el “camino revolucionario”.
El objetivo esencial inequívoco indica el problema central al que responde la R.C.
Por supuesto, la R.C. tiene, a partir de este punto, otros objetivos. Al igual que la ideología está presente en todas las prácticas de una sociedad determinada, la R.C. asume el máximo posible en las formas de la ideología que interviene en las prácticas económicas, las prácticas políticas, las prácticas pedagógicas, etc.
En todas estas esferas, la R.C. define objetivos a corto plazo, planteados con miras a sus objetivos más distantes. Todos están articulados en última instancia teniendo en cuenta solucionar el problema esencial: el problema de los dos caminos.

c) Medios y métodos de la Revolución Cultural
En cuanto a los medios y métodos de la R.C., descansan en el principio de que la R.C. debe ser una revolución de las masas que transforma la ideología de las masas y está realizada por las propias masas.
No es simplemente una cuestión de transformar la ideología o reformar la comprensión de algunos intelectuales o algunos dirigentes. No es siquiera una cuestión de transformar la ideología sólo del Partido Comunista, suponiendo que tal cosa fuera necesaria. Es una cuestión de transformar las ideas, los métodos de pensar, los métodos de actuar, las costumbres de las masas de todo el país, varios centenares de millones de personas, campesinos, obreros, intelectuales.
Ahora, una transformación tal de la ideología de las masas sólo puede ser el trabajo de las propias masas, actuando dentro y a través de organizaciones que son organizaciones de masas. La política del P.C.Ch. consiste, entonces, en hacer el llamamiento más extenso posible y tener la mayor confianza en las masas, y en invitar a todos los dirigentes políticos a seguir, sin indecisiones e incluso con una cierta audacia, la “línea de masas”. Es necesario dejar que las masas hablen, y tener confianza en las iniciativas de las masas. Los errores, inevitables en todo momento, tendrán lugar: serán corregidos dentro del movimiento, las masas se educarán a sí mismas dentro y a través de la acción. Pero debemos evitar a toda costa refrenar o restringir este movimiento de antemano, con el pretexto que los errores o excesos son “posibles”: esto quebraría el movimiento. Es también necesario prever que existirán resistencias, a veces considerables, al movimiento de masas: son normales, dado que la R.C. es una forma de la lucha de clases. Estas resistencias provendrán de los representantes de las antiguas clases dominantes y también pueden provenir, en algunos casos, de masas mal dirigidas o mal atendidas, e incluso pueden provenir de ciertos dirigentes del Partido. Será necesario tratar todos los casos de manera diferente, distinguiendo a los enemigos de los amigos, entre adversarios, distinguiendo entre los elementos hostiles e irreductibles, los dirigentes que están atascados en sus métodos o confusos, aquellos que son reacios y aquellos que son débiles. En ningún caso, incluso contra el enemigo de clase burgués (crímenes castigados por la ley), se debe recurrir a los “golpes” y recurrir a la violencia, pero siempre al razonamiento y la persuasión.
Las masas sólo pueden actuar en organizaciones de masas. Los medios más originales e innovadores de la R.C. se encuentran en el surgimiento de organizaciones específicas a la R.C., organizaciones distintas de otras organizaciones de la lucha de clases (sindicato y Partido). Las organizaciones específicas a la R.C. son organizaciones de la lucha de clases ideológica.
Estas organizaciones parecen haber surgido originalmente como resultado de iniciativas desde la base (creación de círculos, grupos de estudio, comités populares). Igual que Lenin hizo con los Soviets, el P.C.Ch. reconoció su importancia, las apoyó y extendió su ejemplo a toda la R.C., entre los obreros, campesinos, intelectuales y la juventud.
El P.C.Ch. es muy cuidadoso de vincular estas nuevas organizaciones a las antiguas. Esa es la razón por la que constantemente se nos recuerda que la R.C. es llevada a cabo bajo la dirección del Partido, y que los objetivos de la R.C. deben ser constantemente combinados, tanto en las fábricas y los campos, con objetivos ya definidos para la “educación socialista”, que las organizaciones estudiantiles no deben intervenir en las fábricas ni en los sectores campesinos, donde los obreros y campesinos desarrollarán ellos mismos la R.C., que la R.C. no debe entorpecer la producción sino asistirla, etc.
Al mismo tiempo, el P.C.Ch. declara que estas son organizaciones juveniles de masas, principalmente la juventud urbana, compuestas por tanto por la mayor parte de estudiantes de escuelas superiores y universidades, y que son actualmente la vanguardia del movimiento. Es una situación objetiva, pero su importancia política es clara. De un lado, de hecho, el sistema educativo vigente para la educación de la juventud (no olvidemos que la escuela marca profundamente a las personas, incluso durante periodos de mutación política), era en China un bastión de la ideología burguesa y pequeño burguesa. De otro, la juventud, que no ha experimentado luchas y guerras revolucionarias, constituye, en un país socialista, un asunto muy delicado, un lugar donde el futuro está en gran parte en juego. La juventud no es únicamente revolucionaria por el hecho de haber nacido en un país socialista, ni por crecer escuchando historias de las hazañas de sus mayores. Si, pese a todas las energías de su edad, se encuentra, debido a errores políticos, abandonada a un caos o “vacío” ideológico, se entrega entonces a formas ideológicas “espontaneístas” que llenan incesantemente este “vacío”: ideologías burguesas y pequeño burguesas, ya sea heredadas de su propio pasado nacional o importadas desde el exterior. Estas formas encuentran sus puntos naturales de apoyo en el positivismo, el empirismo y el tecnicismo “apolítico” de los escolares y otros especialistas. A cambio, si un país socialista asigna a su juventud una gran tarea  revolucionara y la educa para esta acción, no sólo la juventud contribuirá, en la R.C., a la transformación de la ideología existente; se educará y transformará su ideología. Es en la juventud que la ideología, de cualquier tipo, tiene el mayor impacto. La cuestión es saber qué ideología debe actuar sobre la juventud de un país socialista. La R.C. responde, en general, a esta cuestión. Las organizaciones de la juventud de la R.C. dan la respuesta a la juventud.
Finalmente, debe señalarse que el llamamiento para la R.C., el llamamiento a las masas, el llamamiento para el desarrollo de las organizaciones de masas de la R.C., sus métodos, incluyendo las condiciones de crítica de los dirigentes de “emprenden el camino capitalista”, son realizados por el Partido Comunista, que por tanto mantiene la organización clave, central y dirigente de la Revolución china. También debe señalarse que el Partido estableció, con gran insistencia, la ley teórica y práctica de la R.C., su ley suprema: “el Pensamiento Mao Tsetung”, es decir, el marxismo-leninismo aplicado a la existencia de la Revolución china y el socialismo, el marxismo-leninismo enriquecido por esta experiencia, y expresado en una forma directamente accesible para las masas.
La R.C. es, por tanto, ni la exaltación de un “espontaneísmo” ciego de las masas, ni una “aventura” política. El llamamiento a las masas, la confianza en las masas y la creación de organizaciones de masas corresponde a las necesidades y posibilidades de las masas. Pero al mismo tiempo, la R.C. es una decisión considerada y deliberada, emprendida por el Partido: se asienta en un análisis científico de la situación, y por tanto en los principios de la teoría y práctica marxistas. De forma similar, la suprema ley de la R.C. es, en la teoría al igual que en la práctica, el marxismo-leninismo.
Tales son la coyuntura, los objetivos, los medios y los métodos de la R.C.

II. 

REVOLUCÍÓN CULTURAL Y PRINCIPIOS TEÓRICOS MARXISTAS


Naturalmente, este análisis político de la R.C. plantea toda una serie de problemas teóricos.
La R.C. propone, con sus decisiones, un número de nuevas tesis políticas: el riesgo de “involución” de un país socialista hacia el capitalismo, la continuación de la lucha de clases en un régimen socialista tras la transformación, mayor o menor, de las relaciones de producción, la necesidad de una revolución ideológica de masas y de organizaciones de masas específicas para este revolución, etc.
¿Estas nuevas tesis políticas se ajustan a la teoría marxista?
a) La tesis central, que plantea los problemas teóricos más importantes, es la tesis concerniente a la posibilidad de “involución” de un país socialista hacia el capitalismo. La tesis se desarrolla en contra de muchas convicciones ancladas en las interpretaciones ideológicas del marxismo (interpretaciones religiosas, evolucionistas, economicistas)
Esta tesis es, de hecho, impensable si el marxismo es una filosofía esencialmente religiosa que garantiza el socialismo presentándolo como el objetivo hacia el que la historia humana ha trabajado siempre. Pero el marxismo no es una filosofía de la historia, y el socialismo no es el “final” de la historia.
Esta tesis sería igualmente impensable si el marxismo fuera un evolucionismo. En una interpretación evolucionista del marxismo, existe un orden necesario y garantizado de modos de producción: uno no puede, por ejemplo, “saltarse” un modo de producción. Esta interpretación ofrece una garantía de que siempre estás moviéndote hacia delante, excluyendo por tanto en principio cualquier riesgo de “involución”: desde el capitalismo sólo, podemos proseguir hacia el socialismo, y desde el socialismo al comunismo, no hacia el capitalismo.
Y cuando, por necesidad, el evolucionismo debe admitir la posibilidad de “involución” piensa que el retroceso es para regresar a las viejas formas del pasado, que han permanecido inmutables en sí mismas. Pero el marxismo no es evolucionismo. Su concepción de la dialéctica histórica permite demoras, distorsiones, involuciones sin repetición, saltos, etc. De este modo, para el marxismo, ciertos países pueden “pasar al socialismo” sin haber “pasado a través” del capitalismo. Esta es la razón por la cual es posible la involución hacia un modo de producción que ha sido en principio superado (por ejemplo Yugoslavia). Pero es por esta misma razón que esta involución no es un retorno puro y simple al pasado, hacia un pasado intacto, hacia viejas formas: ocurre a través de un proceso distinto, la inserción de nuevas formas (formalmente socialistas) en un sistema de modo de producción capitalista, produciendo una forma original de capitalismo bajo “apariencias” socialistas.
La tesis de la “involución” sería, finalmente, imposible si el marxismo fuera economicismo. En una interpretación economicista del marxismo, la abolición de las bases económicas de las clases sociales es todo lo que es necesario para confirmar la desaparición de las clases sociales, y con ellas, la lucha de clases y la necesidad de la dictadura del proletariado, y por tanto, el carácter de clase del Partido y del Estado –con el fin, en otras palabras, de poder declarar que la victoria del socialismo ha sido “asegurada definitivamente”. Pero el marxismo no es economicismo.
b) De hecho, una clase social no se define únicamente por las posiciones de sus miembros en las relaciones de producción y por tanto por las relaciones de producción: se define también, al mismo tiempo, por su posición en las relaciones políticas e ideológicas, que permanecen como relaciones de clase mucho después de la transformación socialista de las relaciones de producción.
No hay duda que lo económico (las relaciones de producción) define a una clase social en última instancia, pero la lucha de clases constituye un sistema y actúa a distintos niveles (económico, político, ideológico); la transformación de un nivel no hace desaparecer las formas de la lucha de clases en los otros niveles. De esta manera, la lucha de clases puede continuar bastante virulentamente en el nivel político, y sobre todo en el nivel ideológico, mucho después de la supresión más o menos completa de las bases económicas de las clases poseedoras en un país socialista.
Es, por tanto, esencialmente en relación a las formas de la lucha de clases política y especialmente ideológica que las clases sociales se definen: dependiendo en el lado que se posicionen en las luchas políticas e ideológicas.
Esto no significa que la determinación de las clases sociales por la economía esté en un paréntesis. En los países socialistas, dependiendo de las etapas de su historia, persisten ciertas relaciones económicas (al menos la producción de mercancías a pequeña escala, que tanto preocupó a Lenin) que constituyen una base económica para la distinción entre clases y para la lucha de clases. Igualmente, notables diferencias en los ingresos pueden servir como soporte económico para las distinciones necesarias para la supervivencia de una lucha de clases que se materializa fuera de la esfera económica: en el dominio político, y, por encima de todo, en el dominio ideológico.
c) Esta es la cuestión esencial: la tesis de la “involución” presupone que, en una cierta coyuntura en la historia de los países socialistas, lo ideológico puede convertirse en la cuestión estratégica en la cual se decide todo. Es, por tanto, en la esfera ideológica que se localiza la encrucijada. El futuro depende en lo ideológico. Es en la lucha de clases ideológica donde se juega el destino (progreso o retroceso) de un país socialista.
Esta tesis relativa la posibilidad de un papel dominante para lo ideológico en la coyuntura de la historia del movimiento obrero sólo puede desarrollarse contra los “marxistas” economicistas, evolucionistas y mecanicistas, es decir, aquellos que no saben nada de la dialéctica materialista. Es sorprendente sólo para aquellos que confunden la contradicción principal y secundaria, el aspecto principal y secundario de la contradicción, la revocación de los aspectos y contradicciones principal y secundaria, etc., en resumen, aquellos que confunden la determinación en última instancia de lo económico con la dominación de esta o aquella instancia (la económica, política o ideológica) en este o aquel modo de producción o en esta o aquella coyuntura política.
En su decisión y desarrollo, la R.C. llega por tanto a proclamar dos tesis:
- 1. En un país socialista, el proceso de “involución” puede iniciarse con lo ideológico; es a través de lo ideológico que ocurrirá el efecto que progresivamente tocará la esfera política y luego económica.
- 2. Es emprendiendo una revolución en la esfera ideológica, en dirigir la lucha de clases en la esfera ideológica, que resulta posible impedir o luchar contra este proceso y dirigir a un país socialista en la otra dirección: por el “camino revolucionario”.
Formalmente, la primera tesis significa: una vez que un país socialista ha suprimido las bases económicas de las viejas clases sociales, puede pensar que ha suprimido las clases y por tanto la lucha de clases. Puede pensar que la lucha de clases ha sido superada, incluso aunque continué actuando en el dominio político y principalmente en el dominio ideológico. No ver que la lucha de clases puede desenvolver en su forma más pura (por excelencia) en la esfera ideológica es abandonar la esfera de lo ideológico a la ideología burguesa, es abandonar el terreno al adversario. Si el adversario está en el campo de batalla sin ser identificado y tratado como un adversario, entonces está llevando la batuta, y no nos debe sorprender cuando gana territorio. Lo que puede sobrevenir es la instalación de mecanismos ideológicos, políticos y económicos conducentes a la restauración del capitalismo. Lo que puede sobrevenir es la neutralización política, luego la utilización política y luego la dominación económica del país socialista por el imperialismo. De hecho, es impensable que un país socialista pueda permanecer socialista mucho tiempo si se basa de hecho en esta contradicción: una infraestructura socialista y una superestructura ideológica burguesa.
La R.C. saca sus conclusiones de esta contradicción: debemos emprender una revolución en la ideológico a fin de dar al país socialista para que esté dotado con una infraestructura socialista y una superestructura ideológica socialista.
Esta tesis no es nueva. Marx y Lenin la recuerdan constantemente. Marx afirmó que por cada infraestructura debería existir la “correspondiente” superestructura propia, y que en una revolución socialista no es sólo lo político y lo económico lo que debe cambiar sus bases y formas, sino también lo ideológico. Lenin habló abiertamente de la necesidad vital de la revolución cultural.
Lo que es nuevo es que esta tesis teórica está hoy en el orden del día de la política práctica de un país socialista. Por primera vez en la historia del movimiento obrero, un país socialista considera necesario poner en acción esta tesis, y se encuentra capaz de hacerlo.
No es suficiente decir que esta tesis es, fundamentalmente, clásica- La práctica de su puesta en acción es algo completamente nuevo, clarificando a su vez esta tesis teórica y los principios sobre los que se basa. Es imposible emprender una revolución ideológica de masas sin aprender algo nuevo sobre tanto la ideología como sobre las masas. Estamos comenzando a ver que la R.C. no plantea simplemente problemas teóricos con respecto a tesis teóricas existentes: dirige nuestra atención a nuevos conocimientos teóricos que su práctica produce y requiere.
d) Es en este sentido que la R.C. pone en juego principios marxistas concernientes a la naturaleza de lo ideológico.
¿Cuál es el ámbito de lo ideológico?
La teoría marxista muestra que cada sociedad comprende tres niveles específicos, instancias o ámbitos:
- el económico  ————-> infraestructura
- el político  ——————> superestructura
- el ideológico
Estos “niveles” están articulados entre sí de un amanera compleja.
Es lo económico lo que es determinante en última instancia.
Cuando utilizamos una metáfora arquitectónica (la de una casa: infraestructura/superestructura), decimos que lo  ideológico representa uno de los niveles de la superestructura. Hacemos esto para indicar su posición en la estructura social (superestructura y no infraestructura), su relativa autonomía con relación a lo político y lo económico, y al mismo tiempo sus relaciones de dependencia con relación a lo político y lo económico.
Si, por el contrario, queremos sugerir la forma concreta de existencia de lo ideológico, es mejor compararlo a un “cemento” más que al suelo de un edificio. De hecho, lo ideológico se filtra, en todas las habitaciones del edificio: en la relación de los individuos a todas sus prácticas, a todos sus objetos, en sus relaciones con la ciencia, la tecnología, las artes, en sus relaciones a la práctica económica y la práctica política, en sus relaciones “personales”, etc. Lo ideológico es lo que, en una sociedad, distingue y cimienta, ya sean distinciones técnicas o de clase.
Mientras lo ideológico regula las relaciones “vividas” de los individuos en relación a sus condiciones de existencia,  a sus prácticas, a sus objetos, a sus clases, a sus luchas, a su historia y a su mundo, etc., lo ideológico no es individual ni subjetivo en su carácter.
Como todos los “niveles” de la sociedad, lo ideológico está formado por relaciones sociales objetivas. Igual que existen relaciones sociales (económicas) de producción, existen también relaciones sociales políticas y “relaciones sociales ideológicas”. Esta última expresión es utilizada por Lenin (en “¿Quiénes son los `amigos del pueblo´?”). Deben tomarse al pie de la letra. A fin de conocer lo ideológico, debemos conocer estas relaciones sociales y de qué se componen.
Efectivamente, ¿de qué se componen estas relaciones? No sólo se componen de sistemas de ideas-representaciones, sino también de sistemas de conductas-comportamientos; por tanto, de sistemas tanto “teóricos” como “prácticos”. Lo ideológico incluye no sólo sistemas de ideas (ideologías en el sentido estricto), sino también sistemas de prácticas de conducta-comportamiento (hábitos o costumbres).
Las ideas y costumbres están relacionadas dialécticamente. Dependiendo en la situación de clase y la coyuntura, puede haber o bien una identidad parcial o general, o una discrepancia o contradicción entre ideas y costumbres. En la lucha ideológica, es muy importante reconocer las ideas y costumbres que el partido del adversario ideológico encarna, al igual que es muy importante saber cómo hacer las distinciones necesarias entre ideas, o entre ideas y costumbres. Los grandes revolucionarios siempre han sabido cómo hacer estas distinciones y mantener lo que es “bueno” del pasado mientras han rechazado lo que es “malo” en el ámbito tanto de las ideas como de las costumbres. Sea cual sea el caso, una revolución ideológica debe ser necesariamente una revolución no sólo en ideas –o ideologías- sino también en conductas y comportamientos prácticos –o costumbres.
Esta doble naturaleza de lo ideológico nos permite comprender que las tendencias ideológicas pueden inscribirse en determinados comportamientos y en determinadas conductas prácticas al igual que en ideas. Nos permite comprender que determinadas “costumbres” o “hábitos de trabajo” y “hábitos de dirección”, un determinado “estilo” de dirección, puede tener una significación ideológica, y ser contraria a la ideología revolucionaria, incluso cuando son las acciones de los dirigentes socialistas. La ideología burguesa puede por tanto encontrar apoyo en determinadas prácticas, es decir, en determinadas costumbres políticas, técnicas, burocráticas, etc., de los dirigentes socialistas. Si estos “hábitos de trabajo” y “hábitos de dirección” se multiplican, ya no son “peculiaridades” o flaquezas: pueden ser o convertirse en señales de distinción social, tomar partido (conscientemente o no) en la lucha de clases ideológica. Por ejemplo, el comportamiento burocrático o tecnocrático de los dirigentes, ya sean dirigentes económicos, políticos o militares, pueden constituir muchos puntos de apoyo, dentro del dominio ideológico de un país socialista, para la ofensiva ideológica de la burguesía.
Si la R.C. aborda seriamente este peligro, es porque está en conformidad con la teoría marxista de la ideología. Pero al mismo tiempo, abordándolo seriamente, está obligada a profundizar su teoría, y por tanto a llevarla más allá.
e) Finalmente, la R.C. pone en juego los principios del marxismo con respecto a sus formas y organizaciones.
En realidad, la tesis del P.C.Ch. supone que existen organizaciones de masas específicas a la R.C., y por tanto que estas organizaciones son distintas del Partido.
Lo que claramente plantea el problema, para muchos comunistas, es la existencia de estas nuevas organizaciones que son diferentes del Partido.
La cuestión de las organizaciones de la lucha de clases y su distinción, es una vieja cuestión del movimiento obrero.
Fue establecida por Marx, Engels y Lenin en la medida que era un asunto de organización de la lucha de clases económica (el sindicato) y la organización de la lucha de clases ideológica (el Partido). Esta distinción funcional correspondía a una distinción en términos de forma. El sindicato era una organización de masas (sin centralismo democrático). El Partido era una organización de vanguardia (con centralismo democrático).
Hasta ahora, el Partido ha sido responsable para tanto la lucha política como la lucha ideológica. La C.R. añade esta innovación sorprendente, creando un nuevo y tercer tipo de organización: una organización específica a la lucha de masas ideológica. Es indudable que llamada a aplicar las decisiones del Partido. Pero es diferente de él. Además, este tipo de organización se distingue del Partido en la medida que es, como los sindicatos, una organización de masas (no es gobernada por el centralismo democrático: se dice que los dirigentes de estas organizaciones de la R.C. deben ser elegidos “como los diputados de la Comuna de París”).
¿Pero está esta sorprendente innovación en conformidad con los principios teóricos del marxismo?
Formalmente, se puede decir que la distinción entre organizaciones refleja la distinción entre instancias o niveles de realidad social. Una organización de masas para el nivel económico (sindicato); una organización de vanguardia para el nivel político (el Partido); una organización de masas para el nivel ideológico (las organizaciones de la R.C.).
Pero quizás debemos ir más allá y preguntar por qué este tercer tipo de organización, que no existía antes, y que Marx y Lenin no anticiparon, es de ahora en adelante indispensable en un país socialista.
Podemos sugerir, prudentemente pero no sin razón, que la respuesta a esta pregunta se puede encontrar en el cambio de posición tanto del Partido como del sindicato con respecto al Estado en un régimen socialista.
Tras la primera toma revolucionaria del poder, durante la dictadura del proletariado, el Partido debe asumir la dirección del Estado, el poder del Estado y el aparato del Estado. En este caso, una fusión parcial pero inevitable ocurrirá entre el Partido y el aparato del Estado.
De esta manera, se plantea un serio problema, uno que Lenin subrayó en términos dramáticos en los textos de finales de su vida (“Purgando el Partido”, “¿Cómo Debemos Reorganizar la Inspección Obrera y  Campesina?”): ¿cómo debemos regular las relaciones entre el Partido y el Estado a fin de evitar los obstáculos de burocracia y tecnocracia al igual que sus graves efectos políticos?
Lenin buscó la solución a este problema en un organismo: la Inspección Obrera y Campesina. Este organismo era una emanación del Partido. No era una organización propiamente hablando. Mucho menos una organización de masas.
El problema planteado por Lenin en términos dramáticos (era consciente que esta solución excedía a las fuerzas entonces existentes en la U.R.S.S.), fue respondido, cuarenta años después, por el P.C.Ch. con la R.C.
Responde a esta pregunta estableciendo no un organismo para supervisar las relaciones entre el Partido y el Estado, sino estableciendo un movimiento de masas y una organización de masas cuya tarea “principal” consiste hoy, en la R.C., en identificar y criticar a los dirigentes que se han separado de las masas, que se comportan de manera burocrática y tecnocrática, que por sus ideas o sus “costumbres”, hábitos de vida, trabajo y dirección, abandonan el “camino revolucionario” y “emprenden el camino capitalista”.
La R.C. añade una solución completamente nueva al problema planteado por Lenin. El tercer tipo de organización, responsable para la tercera revolución, debe ser distinto del Partido (tanto en su existencia como en su forma organizativa) a fin de obligar al partido a distinguirse del Estado, en un periodo durante el cual está en parte forzado, y en parte tentado, a fusionarse con el Estado.
Si estos análisis son, pese a su naturaleza esquemática, correctos en principio, está claro que la R.C. es de interés, directa o indirectamente, a todos los comunistas.
El gran interés político y teórico de la R.C. es que constituye  un recordatorio solemne de la concepción marxista de la lucha de clases y la revolución. La cuestión de la revolución socialista no se soluciona definitivamente por la toma del poder y la socialización de los medios de producción. La lucha de clases continúa bajo el socialismo, en un mundo ensombrecido por las amenazas del imperialismo. Es por tanto por encima de todo en la esfera ideológica que la lucha de clases decide la suerte del socialismo; progreso o involución, camino revolucionario o camino capitalista.
Las grandes lecciones de la R.C. van más allá de China y de los otros países socialistas. Son de interés al conjunto del movimiento comunista internacional.
Nos recuerdan que el marxismo no es ni una religión de historia, ni evolucionismo, ni economicismo. Nos recuerdan que el dominio de lo ideológico es uno de los campos de la lucha de clases, y que puede convertirse en el lugar estratégico donde se juegue, bajo determinadas circunstancias, la suerte de la lucha entre clases.
Nos recuerdan que existe una vinculación extremadamente estrecha entre la concepción del marxismo y la lucha de clases ideológica.
Nos recuerdan que cada gran revolución sólo puede ser la obra de las masas, y que el papel de los dirigentes revolucionarios, mientras dotan a  las masas de los medios para orientarse y organizarse a sí mismas, mientras les proporcionan el marxismo-leninismo como brújula y ley, es estar presentes en la escuela de las masas, a fin de ayudarles a expresar su voluntad y resolver sus problemas.
No es una cuestión de exportar la R.C. Pertenece a la Revolución china. Pero sus lecciones teóricas y filosóficas pertenecen a todos los comunistas .Los comunistas deben tomar prestadas estas lecciones de la R.C. y beneficiarse de ellas.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...